
El tren de la fabricación masiva de chips basados en silicio ya pasó para España y el resto de Europa. Lo cogieron otras potencias tecnológicas norteamericanas y asiáticas y alcanzarlo es inviable. Pero hay uno en camino más robusto, tolerante a mayores densidades de potencia, capaz de operar con voltajes más altos y a un mayor ancho de banda. El billete para subirse a esta tercera generación de procesadores, el elemento clave de cualquier dispositivo electrónico, se llama nitruro de galio (GaN), un semiconductor más veloz, reducido, resistente y barato. Indra Group lidera un consorcio, formado también por Televés Corporación, SPARC Foundry y RBZ Robot Design, para empezar a fabricar en Vigo estos nuevos chips en el plazo de un año: es el proyecto GIGaNTE.
Indra Group lidera un consorcio que desarrolla un semiconductor de nitruro de galio (GaN) más veloz, reducido, resistente y barato
El tren de la fabricación masiva de chips basados en silicio ya pasó para España y el resto de Europa. Lo cogieron otras potencias tecnológicas norteamericanas y asiáticas y alcanzarlo es inviable. Pero hay uno en camino más robusto, tolerante a mayores densidades de potencia, capaz de operar con voltajes más altos y a un mayor ancho de banda. El billete para subirse a esta tercera generación de procesadores, el elemento clave de cualquier dispositivo electrónico, se llama nitruro de galio (GaN), un semiconductor más veloz, reducido, resistente y barato. Indra Group lidera un consorcio, formado también por Televés Corporación, SPARC Foundry y RBZ Robot Design, para empezar a fabricar en Vigo estos nuevos chips en el plazo de un año: es el proyecto GIGaNTE.
El objetivo final es una ambición perseguida por Europa desde que se quedó en el andén tecnológico y que ahora es ya urgente: la soberanía tanto civil como militar en el mundo electrónico. Como explica Achim Lösch, directivo de Fraunhofer, una entidad de investigación alemana puntera en estos desarrollos, “los desafíos geopolíticos como los actuales conflictos son una oportunidad para que las economías europeas obtengan ventajas tecnológicas en las áreas clave de generación y movilidad energética desarrollando sus propias soluciones en electrónica”.
En este sentido, Lösch detalla que la nueva generación de chips permite “más potencia, eficiencia y compactación”, elementos clave tanto para el desarrollo de dispositivos de defensa como para tecnologías emergentes vinculadas a los coches eléctricos o el almacenamiento de energía procedente de fuentes renovables.
La locomotora de este tren en España, el proyecto GIGaNTE, la dirige Indra Group, donde Joaquín Ponz es responsable de Innovación y Portfolio: “El objetivo básico es disponer de capacidad para diseñar, fabricar e integrar equipos basados en nitruro de galio (GaN). Es algo estratégico no solo para España sino para toda Europa”. Otras grandes empresas continentales, como Thales y Leonardo, también están embarcadas en esta línea.
“El nitruro de galio”, añade Ponz, “está llamado a transformar la próxima generación de sistemas de defensa y comunicaciones. Liderar un proyecto como GIGaNTE es una muestra clara del compromiso de Indra Group con el desarrollo de capacidades tecnológicas críticas desde España. Asumir la coordinación de esta iniciativa estratégica nos permite impulsar un ecosistema industrial y científico de primer nivel y avanzar hacia sistemas de radar, guerra electrónica y comunicaciones mucho más potentes, eficientes y fiables. Contar con la capacidad de desarrollarlo y producirlo en España es fundamental para reforzar la soberanía tecnológica y la competitividad de nuestra industria en un momento en el que Europa necesita disponer de soluciones propias que refuercen la autonomía estratégica”.
El nitruro de galio es un semiconductor con una estructura cristalina que permite el desarrollo de dispositivos más potentes y eficientes. “En el ámbito de la defensa y las comunicaciones, esas ventajas se traducen, principalmente, en disponer de superioridad operativa”, explica Ponz, quien añade a modo de ejemplo práctico: “Como el chip soporta voltajes y densidades de potencia más altos, se pueden desplegar radares que tengan mayor alcance de detección, así como mejor resolución y seguimiento de las posibles amenazas”
A su mayor potencia, el mayor ancho de banda en el que se puede operar y menor consumo energético se suman técnicas de compactación que aportan ventajas en aviación, satélites o, en el caso de los radares, capacidades para actuar más allá de la simple detección. “Al soportar mayores temperaturas, son ideales para sistemas embarcados y antimisiles”, añade Ponz.
El consorcio que conforma el proyecto GIGaNTE, enmarcado en el programa Misiones Ciencia e Innovación del Gobierno, aúna las necesidades de todo el proceso industrial y prevé poder disponer de las primeras obleas de nitruro de galio, salidas de la fábrica que ya se construye en Vigo, el próximo año o en 2028. Para conseguirlo, cuentan con equipos científicos de las universidades Politécnica de Madrid, Vigo y Salamanca, así como con el Centro Tecnológico de las Telecomunicaciones de Galicia (GRADIANT).
La tecnología basada en GaN es fundamental para proyectos como Magallanes, financiado por la Agencia Espacial Europea (ESA) para desarrollar amplificadores de alta potencia de antenas activas en órbitas bajas o geoestacionarias. Las futuras redes globales de comunicación precisan de esta tecnología para procesar de forma fiable altas tasas de datos, cubrir regiones remotas, resistir posibles fuentes de interferencia y ser útiles durante desastres.
También tiene aplicaciones en convertidores conectados a la red para generación y almacenamiento de energía y en vehículos eléctricos, que podrían ver aumentada la potencia de carga sin incremento del espacio y reducida la pérdida de energía, algo fundamental para camiones y recorridos de larga distancia.
“La transición energética no solo es necesaria para mantener nuestra calidad de vida, sino que también es una oportunidad para asegurar la fortaleza económica de Europa mediante tecnologías futuras en los ámbitos de la movilidad y la industria energética. Componentes semiconductores eficientes, potentes y rentables son la clave de esta transformación», insiste Richard Reiner, científico de Fraunhofer IAF.
Feed MRSS-S Noticias
